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Detención de la propagación de virus y bacterias con purificadores de aire interior

La calidad del aire que respiramos puede marcar la diferencia entre coger un resfriado, la gripe o un virus, o no cogerlos en absoluto.

La gestión de la calidad del aire interior se ha convertido en un tema aún más apremiante en los últimos dos años gracias, en parte, a la COVID-19 y a una mejor comprensión de la facilidad con la que las infecciones víricas y bacterianas se transmiten entre personas.

Si bien ninguno de nosotros quería una pandemia para educarnos sobre el tema, ahora sabemos que la calidad del aire de un edificio tiene un impacto directo en la probabilidad de transmisión de enfermedades, como los virus.

Propagación vírica

Las enseñanzas que extrajimos del brote de la COVID-19, impulsaron a la Organización Mundial de la Salud¹ (OMS) a reconocer formalmente, en 2021, que las partículas víricas pueden propagarse cuando abandonan la boca o la nariz de la persona infectada, y permanecer suspendidas en el aire para que otras personas las respiren.

La OMS afirmó que se emiten pequeñas partículas líquidas de diferentes tamaños, desde las gotículas respiratorias más grandes a los aerosoles más pequeños, cuando una persona tose, estornuda, canta, respira con dificultad o habla.

En el caso de las gotículas de mayor tamaño, estas caen generalmente al suelo o en las superficies, pero los aerosoles más pequeños pueden permanecer suspendidos en el aire durante horas. Incluso si la persona ha abandonado la sala, su infección vírica puede estar latente esperando a otras personas.

En salas con mala ventilación, la cantidad de virus en el aire crece, aumentando el riesgo de propagación, especialmente si hay muchas personas infectadas en esos espacios.

Los entornos muy concurridos o mal ventilados no solo son el ambiente ideal para que los aerosoles víricos permanezcan en suspensión en el aire, sino que además viajan más de lo habitual.

El coste para las empresas

Al margen de las pandemias, otras formas de virus, como las de los resfriados comunes o la gripe pueden pasar factura a la productividad de las empresas.

Del total estimado de 185,6 millones de jornadas laborales perdidas por enfermedad o lesiones en el Reino Unido en 2022, el 29,3 % de los casos de ausencia por enfermedad se debió a enfermedades menores.

De hecho, los resfriados, la gripe y otras dolencias de duración breve fueron el motivo más común de baja por enfermedad².

No cabe duda de que las empresas pagan un precio elevado por las personas que transmiten una enfermedad a otras, y esto se debe, en parte, a la mala calidad del aire interior en los lugares de trabajo, escuelas, hogares y otros lugares.

Medidas preventivas

La gestión de la calidad del aire interior es la vía para un entorno laboral más saludable.

La supervisión del aire puede ayudar a que las empresas comprendan mejor la calidad del aire en su lugar de trabajo y mantengan los niveles de agentes contaminantes al mínimo.

En cualquier entorno en el que no es posible una ventilación adecuada, como mantener las ventanas abiertas, la purificación del aire interior ayuda a la sustitución rápida y frecuente del aire contaminado por aire limpio, y a la eliminación veloz de virus, alérgenos y otros contaminantes presentes en el aire de una habitación.

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